Nombre: Marcelo Antonio Moncada Aburto
Fecha nacimiento: 25 de diciembre de 1975, (29 años)
Lugar de Nacimiento: Los Angeles
Actividad: Ingeniero Mecánico
Estado civil: Soltero, pero no fanático, con una hija de 7 años que es mi más grande pasión.
Correo electrónico:brotesdepoesia@yahoo.es
Integrante “no oficializado” de AGENPOCH, Publicaciones en el diario La Tribuna de Los Angeles, lectura de versos en la radio Bío Bío de Los Angeles y otra Radio de San Carlos Ñuble, entrevista al diario Las Ultimas Noticias, debut en el encuentro de payadores de Chillán el 25 de septiembre de 2005.
Una mañana de invierno de 22 de junio de 2002, salgo de camino a Rere cerca de Yumbel, donde se realiza la fiesta de San Juan, asistí pues estaba invitado el dúo Quelentaro, a los cuales escucho y admiro desde los ocho años, allí vi en vivo y en directo el primer encuentro de payadores, donde conocí a Manuel Sánchez, Leonel Castro, a los Pumas de Teno, Fernando Yánez, a Moisés Chaparro y al Pichilemino, estaba con unas copas demás por lo que me atreví a hablarles. Con el tiempo y por casualidades de la vida comencé una bonita amistad con Leonel Castro, payador de Huepil, quien me inicio en los primeros pasos allá por mediados del año 2003, claro él se burlaba cada vez que yo le leía una décima, pues estaban muy mal escritas y no tenían forma ni fondo, pero así me fue ayudando y guiándome para superarme cada día más. He recorrido gran parte del país y hasta he cruzado los andes tratando de aprender el arte de la improvisación en décimas, hasta que un día 25 de septiembre de 2005, el bolito Yánez confió en mi, e inesperadamente me invito a subir al escenario del teatro de Chillán, allí hice mis primeros brindis y recite un poema en décimas a los soldados víctimas de la tragedia de Antuco “Cautela no es cobardía”, claro que debo hacer el debido alcance, no toco guitarra. Fue hermoso e inolvidable, fue una sensación de emoción casi comparada con el nacimiento de mi hija, quería explotar en llanto, fue otro hermoso regalo de Dios. Admiro a todo aquel poeta que se atreva a improvisar, pero que lo haga bien.