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| Jorge Quezada Morales |
Marcelo Moncada Aburto |
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"Yo lo convido en sextina
a payar señor Moncada,
usted sabe: soy Quezada
un payador y poeta,
¿quiere usted darme la fleta
con su pluma algo inspirada?
Utilizo este correo
como un medio alternativo,
causa, razón o motivo:
el otro está muy lenteja.
Creo que pasó la vieja,
es expiatorio este chivo"
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Traigo la mano encendida
por darle calor al verso
y calidamente inmerso
al fragor de la destreza
le aceptaré con nobleza
que se instruya en mi universo. |
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¿De qué manera empezamos
en esta nueva aventura?
¿hablamos de la cultura
o de cosas generales?,
por ser de los principales
te pido armes la estructura.
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Como no amigo Quezada
delas cosas generales
sin llegar a ser vanales
lo convido a comentar
sobre la anchura del mar
y todos sus animales. |
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Un tal Moncada, Angelino
me preguntó por la mar
y se ha puesto a reclamar
si en responder me demoro,
tiritón está, cual loro:
su caso voy a tomar.
Porque es inconmensurable
la mar, en lo que es su anchura,
hablo de la criatura
que allí vive en forma plena,
me refiero a la ballena,
bicho de grande hermosura.
Las toneladas que mide
la longitud que ella pesa
hablan de su gran belleza
como reina de los mares,
pero sufre los pesares
del humano y su torpeza.
Escudándose en mentiras
comenzaron su exterminio
invadieron sus dominios
cazandolas por deporte,
creo perdimos el norte:
no tenemos razocinio.
A todos los animales
me pides que yo te nombre,
que mi ignorancia te asombre
pero aclárame aquí un punto,
¿incluyo el que fue difunto
por la avaricia del hombre?.
Seguro que pensarás
que me voy por la tangente,
pero quiero ser prudente
para no irme al carajo:
tu sabes que este trabajo
lo está viendo mucha gente.
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Bueno, bueno payador
Salta a la palestra el verso
Para hablar del universo
Que hay en el fondo del mar
Fue escaso su relatar
Y en la nada quede inmerso
No importa que usted baraje
Los laces que yo le aviento
Pues siento mal nutrimento
En su vocablo poeta
Y en este hablar no es mi meta
El dejarlo sin aliento
Use respuestas más sabias
No responda a obligaciones
Dando malas impresiones
Yéndose por otras pistas
Es deber de decimistas
No olvidar las emociones
Las emociones se olvidan
Cuando como usted hay gente
Que a manera prepotente
Alaban lo mal escrito
Jorge siendo mudo grito
¡No se me ponga insolente….!
Usted me trató de vaca
Eso no tiene perdón
Pues no hubo mala intención
Ni pregunte por leseo
Si usted me dio mal correo
No sea bobalicón
Poco le enseñan los años
Espero que pronto aprenda
Para que por fin comprenda
Todo aquello que le digo
Por que al trenzarse conmigo
Su honor ha quedado en prenda
Espero reconsidere
Amigazo sus facetas
Y no sea una marioneta
De altanería mal puesta
Porque es mi verso la cuesta
Que no suben citronetas. |
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Si no halla rima para "erso"
use palabras distintas,
no venga con medias tintas
agárrese un diccionario,
o apréndase el silabario
y no haga tantas fintas.
La idea no es redactar
panegíricos eternos
tampoco versos muy tiernos
y menos adulaciones,
mas: controla tus pasiones,
no mansilles los cuadernos.
¿Qué te he tratado de vaca?,
no recuerdo haberlo dicho,
a usted lo picó ¿qué bicho?,
¿por qué lanza este mandoble?
no venga a perder lo noble,
no se escude en su capricho.
Ha sido un caso puntual
ese tema del correo,
no comprendo su berreo
y ese "tonillo" ofensivo,
no sea tan efusivo:
la de no, me lo aporreo.
El máximo de sextinas
sugiero que sean seis,
ojalá vos lo apoyeis
para seguir avanzando
porque ya estamos "guateando",
amigo, ¿no lo creeis?.
Pongo tarea concreta
para seguir en la huella,
invoque a su buena estrella
guarde su lengua de ofidio,
hábleme del femicidio
sin levantarme querella.
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Tema inmensamente duro
amigo Jorge planteas
y se confunden la ideas
en mi mente limitada
porque Marcelo Moncada
se derrumba en las peleas.
El abuso a las mujeres
no lo puedo consentir
y se debe combatir
usando todas las ciencia
porque esa bestial violencia
ya no debe de seguir.
Mujer es cuerpo sagrado
que por gracia da la vida
pero los hombres olvidan
que nacieron de una de ellas
si fue una de esas estrellas
por el gran Dios elegida
Se ha de precisar la muerte
del que a la mujer castiga
o que a maltratos la obliga
por eso es que a esos malditos
hay que darle finiquito
para que esto ya no siga
La ley que haga su papel
con penas irrevocables
siendo la sentencia un sable
que corte la mala hierba
y ya no sea una cierva
aquel ser de voz amable
Dificil poder hablar
sin que suba la emoción
es por eso que a usted don
le piden mis sentimientos
que me comente al momento
la obra de la teleton. |
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Conocí la teletón
hace montonera de años
y aunque sufrí desengaños
con fuerza yo la defiendo
porque siguen atendiendo
a niños que tienen daños.
Esta obra es muy antigua,
cincuenta años o más
seguro que tu sabrás
que antes nadie la ayudaba,
a puros saltos andaba,
pero eso quedo atrás.
Por obra de don Francisco
como el fénix revivió
pues dinero consiguió
para seguir la tarea,
y me duele que alguien crea
que la plata se esfumó.
También yo creo que el fisco
debe hacer mayor aporte,
que se le haga su recorte
a las ganancias del cobre,
que no la financie el pobre:
!! no confundamos el norte¡¡
Así y todo, teletón
siempre debe estar presente
para ayudar a la gente,
al que está necesitado,
también al que la ha pelado
pues la obra es consecuente.
Una opinión muy sucinta
yo pude hacerle saber,
pero ahora quiero ver
la destreza de su pluma
para que cuente y resuma
del honor y del deber.
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Son el honor y el deber
bellas flores coloridas
en el jardín de la vida
donde lamenta Moncada
que a veces son arrancadas
por la ambición desmedida
Hermano como quisiera
Que ese jardín se florezca
Y que al humano se ofrezca
Solo un pétalo fragante
Y dejar de ser errante
La hora en que el honor merezca
El deber tiene guirnaldas
Que hacen el vivir mejor
Dando a la vida color
Cuando el hombre tiene altura,
dolorosa es la fractura
Cuando se quiebra el honor.
Hay hombres que no conocen
Esas bellas maravillas
Que son estrellas que brillan
Pero cuide payador
no es deber menos honor
el quedarse de rodillas
Son un deber y un honor
Para el hombre levantarse
Cuando ha sentido doblarse
El tronco azul del orgullo
y sin hacer más barullo
Del suelo al cielo elevarse.
Apretando las palabras
Ni un milímetro le cedo
no quiero verlo en enredos
Pero demos grande pasos
Hábleme de hombros, de brazos
De las manos, de los dedos.
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Comenzaré por el hombro
pués soy bueno pa' ponerlo,
me agrada mucho tenerlo
pues soporta mi cabeza
donde se crea belleza
que siempre ha de sorprenderlo.
También tengo un par de brazos
firmes y trabajadores,
dos insignes creadores
afanados por servir,
y por el diario vivir:
incansables luchadores.
Las manos son laboriosas:
dos armonías perfectas,
aunque a veces insurrectas
por voz de la sin razón,
no escuchan al corazón:
se vuelven manos abyectas.
Los dedos, varios hermanos:
cada cual con su tarea,
juntos van a la pelea
feroces como un demonio
y otro ganó en matrimonio
una dorada presea.
Estos cuatro que nombré
forman parte de un gran todo:
como la pierna y el codo
orejas, guata, rodillas
los huesos de las costillas,
los gestos, también el modo.
Ahora quiero pedirte
que me hables de la lujuria,
¿la crees noble o espuria?
¿es necesario vivirla?
o ¿habría que combatirla
por ser causa de penuria?
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