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Damos la bienvenida a un nuevo amigo que nos honra con sus creaciones, José Pablo Catalán Guajardo se embarca en esta titánica tarea de mantener viva nuestra poesía y ganar los espacios que nos merecemos.
Ya eres de la casa...
J. Quezada M.
Marzo 27, 2009
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Explicación yo no le hallo
A este sueño que se narra
Miguel tocó su guitarra
Y Sergio montó a caballo.
(José Pablo Catalán)
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1
Sólo un lápiz y un papel
Necesito pa' escribir,
Y un homenaje rendir
A Sergio y José Miguel.
En la rima seré fiel
Y al contarles no me callo,
Que antes que cantara el gallo
Tuve un sueño el otro día…
Un sueño al que todavía
Explicación yo no le hallo.
2
Soñé con mis dos abuelos
Dándose un tremendo abrazo,
Demostrando en cada trazo
Sus esperanzas y anhelos.
José Miguel se fue al cielo
Y cantó como chicharra;
Sergio, de estirpe bizarra
Y de voz muy resentida,
Los dos juntos dieron vida
A este sueño que se narra.
Despedida
Por ellos soy lo que soy
Y me siento agradecido,
Porque lo que yo he vivido
No cualquier hombre tiene hoy.
Muy orgulloso yo estoy
Y lo digo con valor;
Por tener el gran honor
De nacer en este suelo
Y de tener por abuelos
A un arriero y un cantor.
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3
Guajardo era su apellido
Y vivió por muchos años,
Un hombre sin desengaños
Era mi viejo querido.
Trabajó a brazo partido
Con harto tesón y garra,
Y en ciertas noches de farra
Fue cantor de los más finos;
Pa' lo humano y lo divino
Miguel tocó su guitarra.
3
Siempre vestido de huaso
A un hombre divisarán,
De apellido Catalán,
Gran valor pa' echar el lazo.
Una vez se encontró al paso
A dos hombres uruguayos,
Y al percibir sus desmayos
Y sus enfermizos rasgos
Quiso informar del hallazgo
Y Sergio montó a caballo. |
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"Es el corazón desnudo
De una tradición que avanza,
Con el verso como lanza
Y el guitarrón como escudo". **
(José Pablo Catalán)
**Fragmento de Manuel Sánchez
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1
La verdad del firmamento
Vino a buscar la respuesta,
En la guitarra traspuesta
Y en el sonoro instrumento.
En busca de un sentimiento
Viaja el verso atando nudos;
Porque el destino no pudo
Darle algún tiro de gracia
Pues, de nuestra idiosincrasia
Es el corazón desnudo.
2
En el canto de mi abuelo
Está mi huella a seguir,
El que me incita a escribir
Para encontrar mi consuelo.
Sin saber sembró en mi suelo
Un sueño que no descansa,
Un canto con esperanzas
De amor y melancolía
Que duerme en las melodías
De una tradición que avanza.
Despedida
Esta tradición no muere
Aunque quieran ensuciarla,
Jamás podrán arrancarla
Porque el pueblo la prefiere.
Muchos hombres y mujeres
Escogieron el camino
Para llevar estos trinos
A cualquier lugar del mundo
Cantándole a lo profundo,
A lo humano y lo divino.
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3
Una guitarra viajera
Y un afinar milenario,
Ese es todo el inventario
Que llevaré hasta que muera.
El son de alguna quimera
Nos regala una añoranza;
Y de cantar no se cansa
Porque con gracia y amor
Se defiende el payador
Con el verso como lanza.
4
El toquío y la cuarteta
Son señales de experiencia,
Que reflejan la excelencia
En el canto a lo poeta.
Brillante como un cometa
Es el verso, y no lo dudo
Que el payador testarudo
De defiende con bravura
Con la paya de armadura
Y el guitarrón como escudo. |
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Un día en la cordillera
Un lagarto me encontré
Y la cola le corté
Pa' hacer diez mil taloneras.
(José Pablo Catalán)
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1
Señores, voy a contarles
Sin afán de impresionarlos
Algo, que de confesarlo,
Extrañeza ha de causarles.
Pero ya que empecé a echarle
Harta leña a la caldera
Les diré sin más espera
Pa' su atención no agotar
Lo que me vino a pasar
Un día en la cordillera.
2
Temprano por la mañana
Iba yo con mi caballo
A buscar un potro bayo
Y una potranca alazana.
Silbando con hartas ganas
Una silueta miré;
Gran sorpresa me llevé,
Y de decirlo me atoro
Cuando del porte de un toro
Un lagarto me encontré.
Despedida
Fabriqué cien lazos nuevos
Con el cuero que sobró,
Seis mil botas me rindió
Más la montura que llevo.
Y aquel lagarto malevo
Me salió por esos lados,
Lo bajé bien amarrado
Y lo solté en mi ranchito,
Y ahora que ya está mansito
Lo tengo pa'l puro arado.
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3
Les juro por mi mamá
Que casi me dio un infarto,
Cuando el tremendo lagarto
Vino a echarme la choriá'.
Eché la mano pa' trá'
Y mi lazo yo saqué,
A la ciega lo tiré
Y tan justo le quedó
Que un solo tirón pegó
Y la cola le corté.
4
La fiera se remontó
Pa' entremedio de los cerros,
Y de acordarme me aterro
Porque hasta el lazo cortó.
Pensando me quedé yo:
¿Qué hago con esta lesera?
Mirando la cola entera,
Y cuando prendió el chispero
Me dije: Aquí tengo cuero
Pa' hacer diez mil taloneras.
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Mi orgullo es ser campesino
Traigo el ladrido del perro
Y el relincho del caballo
Me despertó desde niño
El bello canto del gallo.
(José Pablo Catalán)
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1
¡Por la cresta! que da rabia
Cuando, de forma insolente,
Se burla de uno la gente
Que se dice ser más sabia.
Este asunto no me agravia
Porque sé que yo no yerro,
Al decir que soy del cerro
Y fui criado sanamente
Y que todavía en mi mente
Traigo el ladrido del perro.
2
Yo corrí entre los potreros
En un caballo de palo
Que me dieron de regalo
Mis padres con mucho esmero.
Yo jugaba a ser arriero
Montando en un potro bayo,
Y crecí como en los tallos
Crecen las hojas y flores
Junto a los tordos cantores
Y el relincho del caballo.
Despedida
Aquel que vuelva a decirme
De que los huasos son tontos
Es sólo un hombre que, pronto
Disculpas ha de pedirme.
Yo no quiero despedirme
Sin dar cancha, tiro y lado;
Y le digo a los quebrados
Que quieren hacerme guerra:
Quien no conoce su tierra
No sabe ‘onde está parado.
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3
De niño supe lo que era
El vestirse bien de huaso,
Supe de espuelas y lazos
Y de botas corraleras.
Fue mi padre quien me diera
Las lecciones con cariño,
De cómo hay que arrear los piños
Si hay que ir a la cordillera,
Pues su amor por las praderas
Me despertó desde niño.
4
De potrillo fui cantor
Y me gustó la guitarra,
Porque el que nace chicharra
Cantando va ‘onde el Señor.
Escuchando al ruiseñor
Busco mi camino y lo hallo;
Porque yo jamás me callo
Que en el campo fui nacido
Y que aún traigo en mí, prendido,
El bello canto del gallo.
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Qué sabes de cordillera.
Verso por Reflexión.
(José Pablo Catalán)
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Qué sabes de cordillera
Si tú naciste tan lejos
Hay que conocer la piedra
Que corona el ventisquero.
Patricio Manns
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1
La gente a veces ignora
Del arriero su trabajo,
Que hace fuerzas a destajo
En el lugar que labora.
Yo me levanto a las horas
En que el sol apareciera,
Y conozco las praderas
Con todo lo que allí existe;
Tú, que en pueblo naciste…
¿Qué sabes de cordillera?
2
Los caminos son muy largos
Por arriba de los cerros,
Y acompañado del perro
Temprano la mula cargo.
El pan tiene un gusto amargo
Cuando del rancho me alejo,
Como en el cuento soy viejo
Mi tiempo no desperdicio…
Qué sabes de sacrificio
Si tú naciste tan lejos.
Despedida
En este lugar nací,
Entre monturas y lazos,
Y a punta de chicotazos
A ser hombre yo aprendí.
He dejado por aquí
Mis sentimientos sinceros,
Y en este momento quiero
Dedicarle yo esta glosa
A mi cordillera hermosa:
La Madre de los arrieros.
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3
Conozco cada rincón
Con sus piedras y senderos,
Y también a los arrieros
Que van en expedición.
Sé que la desolación
En momentos desespera,
Pero de alguna manera
Trato de encontrar firmeza…
Porque pa' moler tristezas
Hay que conocer la piedra.
4
Por las noches yo me sueño
Que un terrateniente soy,
Y que del suelo en que estoy
Yo soy el único dueño.
Pero se me frunce el ceño
Al sentirme un pobre obrero,
Porque a aquel ganado overo
Debo cuidarlo si llueve,
De los fríos y la nieve
Que corona el ventisquero.
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